jueves, 21 de mayo de 2015

Cuento: Los Rezos de Susanita


 

Corría el año 1961 y empezaban los preparativos para la primera Comunión. Fui Bautizada y tome la Comunión en la Iglesia San Miguel Arcángel (Capital Federal, Buenos Aires), la cual quedaba a pasos de mi casa.

En frente  vivía Susanita, una amiga y compañera de juegos. Compartíamos muchas tardes jugando y tomando la leche. Los juegos eran variados, desde disfraces, muñecas, dibujos, cantos y  un poco de todo. Los chicos en aquel entonces, jugábamos con cosas más simples, no se necesitaban juegos caros para divertirnos. A veces con las cosas más sencillas y mucha imaginación hacíamos maravillas.

Se venía la comunión y tenía que hacer como dicen ahora, cursos de catequesis, antes era ir con la Catequista, así  que algunas tardes las tenía ocupada. Me llamaba la atención que en esta actividad Susanita no participaba, y tampoco se me ocurría por preguntar. La cuestión es que yo estaba bastante metida con esto.

Mi mamá estaba enloquecida con el evento que se le venía, no daba más. Hacer el vestido (me lo cosía ella),  la reunión,  la comida, los souvenirs, etc. Todos eran preparativos  que tenían a la Familia convulsionada.

Yo mientras tanto aprendía sobre la religión y los Rezos:

                     - El Padre Nuestro

                     - Ave María

                     - El Credo 

Había que memorizarlos, algunos eran cortitos y otros eran toda una biblia – jajaja … ¡Mi Dios! Eramos muy chicos para entender todo lo que decían esos rezos, aunque los Curas no entendieran que esto era una misión imposible.

La cuestión es que un día que estaba con Susanita le conté de mis aventuras nuevas con la religión y le enseñe hacerse la señal de la Cruz y el Padre Nuestro. Desde su habitación Susanita veía la Cúpula de La Iglesia San Miguel así que yo le decía  - cada vez que la veas te haces la señal de la Cruz -. 

Ella me miraba muy atenta y aprendía rápido. Sin mucho esfuerzo se aprendió todo. Yo no sabía que sus padres profesaban la religión Judía. Imagínense lo que sucedió cuando la mamá la vio hacerse la señal de la cruz y recitar el Padre nuestro, casi le da ¡¡un infarto!!!

                    - no nena no podes, perteneces a otra religión- le dijo su mamá.

La vieja me agarro a mí y me hablo muy bien,  dejándome en claro que no le llenara más la cabecita a su hijita, y así fue como aprendí la  existencia de más de una religión. De cualquiera forma eso no impidió que le mostrara a su mamá el vestido de comunión ya que ella lo quería ver, el cual fue elogiado con gran entusiasmo. 

A la Iglesia no fueron, pero si vino Susanita a la fiestita y eso me puso muy felizzzz!!! Y pudimos ambas disfrutar juntas del evento aunque fuéramos de religiones distintas.


Medusa

No hay comentarios:

Publicar un comentario