domingo, 10 de mayo de 2015

Cuento- Los alfajores del Tío Lucio



Tenía muchos Tíos pero este era especial,  siempre vivirá en mi recuerdo.

Tío Lucio era hermano de  mi papá. Eran el día y la noche. Sumamente diferentes, no  parecían  hermanos.  Era muy elegante. Todo un caballero, le gustaba vestirse bien, y siempre adornaba su cabeza con diferentes sombreros que combinaban a la perfección con sus trajes.

Solía visitarlo  seguido en su casa. Tenía muchísima paciencia,  jugaba conmigo y me contaba cuentos.  Para  mi cumpleaños o cuando venia almorzar a casa, siempre nos regalaba dinero que lo ponía dentro de un sobrecito y me decía – comprate algo –. Pero el Halcón  de mi vieja, que tenía una vista muy aguda, lo agarraba antes que yo y lo guardaba dando las correspondientes gracias. Nunca vi el dinero y menos usarlo en lo que yo quería, eran otros tiempos donde los chicos no teníamos ni voz ni voto.

Él trabajaba muy cerca de donde vivíamos, en la Panadería La Piedad,  hace muchísimos años atrás,  hoy  día sigue existiendo y se encuentra en el mismo lugar de siempre, en Florida y diagonal Norte.  Cada vez que lo veíamos me regalaba un alfajor y nuevamente mi vieja se apropiaba del mismo. Al finalizar la cena lo abría y lo cortaba en 4 partes iguales, y mi regalo era compartido sin mi consentimiento entre los miembros de la familia, ¡que bronca me daba! No había caso, no podía manducármelo entero.

Pensaba y pensaba qué podía hacer para que no me morfaran el alfajor. Así que dije – si no me lo puedo comer entero no lo comerá nadie –.

Empecé a planear como  desaparecerlo, era difícil pero no imposible, ¡ya estaba harta que dispusieran de mi alfajor! En eso se  me prende la lamparita ¡El PERRO!, el perro se comería el alfajor y los jodería a todos.

Llegamos a casa y ella (mi mamá) apoyó el alfajor sobre un mueble. Tenía que sacarlo sin que me vieran, y así  fue,  en un descuido lo tomé, lo abrí y lo comimos juntos. La mayor parte se la comió el perro, pero yo fui feliz porque era mi mejor amigo y los amigos  comparten todo.

 El único problema fue que nos quedo la boca llena de chocolate y eso nos delato,  para el próximo tuve que buscar otra estrategia.
 
                                                                                                                                            Medusa

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